Nuestros inspiradores

    Cada uno de nosotros, en su fe, en sus ideas, en su profesión, se ha guiado o ha sido influido, consciente o inconscientemente, por multitud de personas, algunas cercanas, otras lejanas en el tiempo y en la geografía.

“Son muy pocos, poquísimos, los hombres capaces de encontrar una idea nueva e incluso de decir algo nuevo”, decía Fiódor Dostoyevski en “Crimen y castigo” (1866). Lo que pensamos, lo que decimos o lo que hacemos, aunque nos parezca nuestro, recoge las influencias que maestros, profesores, sacerdotes, santos, filósofos, literatos, economistas, etc. han tenido en nuestras vidas, en las vidas de nuestros antepasados, en el pensamiento de nuestra sociedad.

    El pensamiento que moldea la civilización occidental tiene su inicio entre 900 y 1000 años antes del nacimiento de Jesús. Entre esas fechas se habrían comenzado a escribir los primeros libros de la Biblia.

    Para los que en este siglo XXI vivimos en Uruguay, la Biblia, los filósofos griegos, los Padres de la Iglesia, San Francisco de Asis, Cervantes, Artigas y multitud de otros pensadores han tenido una marcada influencia.

    Me ha resultado beneficioso, entonces, recorrer la vida, el pensamiento y los escritos de algunos de esos antepasados a los que me gusta llamar nuestros inspiradores. El Diccionario de la Lengua Española define inspirar como Infundir o hacer nacer en el ánimo o la mente afectos, ideas, designios, etc.

    Hace algunos años me puse como objetivo hacer ese recorrido. He tratado de conocer más sobre algunos de esos inspiradores buscando conocer sus vidas, sus ideas, leyendo sus obras o lo que algunos estudiosos han escrito sobre ellos. Me propongo compartir con Ustedes algunos de mis descubrimientos.

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